La constelación Orión alberga la nebulosa M42, un impresionante nacedero de estrellas que ofrece al telescopio una de las visiones más espectaculares aunque ínfima del inabarcable universo. Igualmente, esta galería es una pequeña ventana abierta al inmenso escenario de la condición humana y sus acciones. Pinceladas. Sólo retazos.
viernes, 17 de mayo de 2013
Los canales de la memoria (III). Videla: la vuelta de la tortilla
de aficionados al fútbol increpó a los manifestantes por tratar de estropear con su conducta la alegría de una jornada como aquella, en la que la albiceleste había conseguido su primera Copa del Mundo.
jueves, 2 de mayo de 2013
Los canales de la memoria (II).Patricio Guzman: “En Chile sólo ha pasado por los juzgados un 40 por ciento de los casos de desapariciones y ejecuciones”
Patricio Guzmán (Santiago de Chile, 1941) ha sido galardonado con el Premio del Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia. En el marco de este certamen, el documentalista chileno dirigió un seminario en Donostia (23-26 de abril), ciudad a la que acude frecuentemente. Citados en el vestíbulo del Hotel Parma, una mampara da más intimidad a un espacio en el que aguardan representantes de Ganora Filmak -organizador del seminario- y compañeros de medios. El cineasta aparece acompañado de su mujer Renate Sachse, quien antes de la charla se ocupa de brindarnos la comodidad necesaria. Guzmán se apoya en una muleta debido a una lesión de tobillo, pero no ceja en su actividad mientras se recupera. Con calma en la mirada, Guzmán avanza a través de la charla de manera pausada pero constante y con reflexiones incisivas. Este corredor de fondo del cine ofreció al mundo testimonio de los últimos meses de Allende y el golpe de estado de Pinochet financiado por Estados Unidos a través de “La Batalla de Chile”, de cinco horas de duración. Cuatro décadas han dado para muchos cambios en la situación del país y en la evolución profesional del documentalista. Las respuestas son generosas y, de vez en cuando, Guzmán aprovecha una pausa, dirige una mirada a los presentes en la estancia y les regala una sonrisa.
¿En qué estado se encuentra la gran herida chilena?, ¿cómo ven los jóvenes chilenos la figura de Allende?, ¿dónde se encuentran aquellas voces que reivindicaban “crear poder popular”?
En este momento existe un gran caudal de estudiantes que protesta ante el estado de cosas reinante y que aspira a obtener una mejor calidad de vida en relación con cuestiones fundamentales como la salud, la educación o la vivienda. El problema es que viven en un “país isla” en el que existe una clase política incompetente y en el que es necesario poner en cuestión elementos como el propio sistema de votación. En este estado de cosas va a ser difícil lograr la estabilidad. Existe un movimiento y detrás de este movimiento se encuentra el eco de Allende. Por otra parte, sólo se ha cumplimentado un 40 por ciento de los juicios por desapariciones. Nadie se explica de manera lógica el porqué de semejante lentitud, pero lo cierto es que no existe voluntad política para llevar adelante estos procedimientos. En total, la dictadura dejó tras de sí 3.200 desaparecidos y ejecutados y los casos resueltos con apariciones de cadáveres constituyen una cifra ínfima del total.
Observando realidades como la de Venezuela y otros países, ¿este fenómeno de movimiento desde la izquierda puede englobar a Latinoamérica?
No. Lo que está ocurriendo en Chile y lo que está ocurriendo en otros países de Latinoamérica podríamos analizarlo como si fuese un archipiélago. Existe ese archipiélago, pero esta constituido por distintos territorios que actúan independientemente. En este momento no existe un elemento que los articule, vinculándolos unos con otros.
En un documental encontramos, por un lado, el guión y, por otro, la realidad pura filmada, es decir, algo que marca una guía y algo que discurre por el terreno de la intuición. ¿Cómo equilibra metodológicamente estos dos elementos en su evolución como documentalista hacia elementos metafóricos?
Sí, es cierta esa evolución partiendo del realismo puro como tú lo defines hacia ese terreno de lo poético y lo metafórico. Desde que empecé mi trabajo siempre he escrito. He tenido la necesidad de poner los conceptos sobre el papel porque ayuda a fijar las ideas y, más tarde, a la hora de filmar tienes más libertad. Este fuerte vínculo con la escritura no ha cambiado a lo largo de los años, lo que sí ha variado es la forma de hacerlo hacia una mayor utilización de la alegoría y la poesía. Me encuentro inmerso en mi próximo trabajo, “El botón de nácar” que constituye la segunda parte de una trilogía constituida por “Nostalgia de la luz” y un tercer trabajo que se contextualizará en la Cordillera de los Andes.
Háblenos de “El botón de nácar”
En “El botón de nácar” vuelve a surgir lo poético. En su parte meridional, Chile se disuelve en millones de pequeñas islas. Acudes al Instituto Geográfico Militar y te entregan 20 mapas de tamaño considerable con la zona cartografiada y resulta que falta todavía mucho territorio por reconocer. Primero piensas que no quieren entregarte la información porque es delicada. De hecho, es zona de contacto con Argentina y fuente de disputa que puede acabar en guerra. En realidad, una parte del territorio no está todavía registrado y un matrimonio lleva 20 años completando, poco a poco, ese mapa de las islas. Ese territorio donde el agua se funde con la tierra y la tierra se funde con el agua me sirve como punto de arranque para destacar el agua en una doble vertiente, como elemento geográfico y como elemento bajo el cual se encuentran los cuerpos de muchos desaparecidos de la dictadura chilena.
Antes ha mencionado la tercera entrega sobre la Cordillera de Los Andes.
No puedo adelantar nada porque no tengo la idea perfilada pero, efectivamente, se ubicará en la Cordillera de Los Andes, que llega hasta Venezuela y más allá y separa Chile de Argentina y del resto del continente. Me intrigan las sensaciones que percibo ante ese inmenso muro, qué es lo que se siente y no se ve en ese territorio. También la cordillera alberga cuerpos de desaparecidos.
El cine de ficción llega a más gente pero el documental, en general, tiene más profundidad. ¿Se puede alcanzar una fórmula híbrida más o menos ideal? ¿Hasta qué punto elabora un documental pensando en el espectador?
Cuando hago un trabajo, siempre pienso en el espectador, puesto que es a quien va dirigida la obra. De hecho, pienso en ese punto de arranque que he comentado antes. Ese punto de arranque es un elemento que tiene que llegar al espectador. En cuanto a la otra pregunta, siempre digo que el cine documental es como la “música de cámara” del cine. Puedes arreglarte con un cuarteto o un sexteto y la ejecución con una orquesta es muy complicado. Este pequeño terreno constituye el cine de cámara. No podemos competir con el tirón del cine comercial y la presencia ante la pantalla de un Brad Pritt. Los documentalistas trabajamos con seres humanos corrientes que no actúan sino que se muestran tal como son. El medio televisivo ve las cosas de otra manera. En una ocasión, acudí a una cadena de televisión y me dicen que mi película es lenta, que si le quito de aquí y de allá ganará en dinamismo y que el programa lo verán 500.000. Para empezar no es un programa, sino un documental. Y prefiero que lo vean 150.000 espectadores pero que no toquen el trabajo. Es como si se observa un cuadro y se le dice al pintor lo que tiene que poner o quitar.
Tras el aspecto ideológico de sus primeros trabajos, usted abordó elementos religiosos en “La cruz del sur”. ¿Encontró vínculos interesantes entre religión e ideología?
Claro, es que la ideología engloba a la religión. No me considero religioso y no soy católico practicante, pero sí soy un admirador de los elementos rituales, de la simbología y de las ceremonias laicas. Una estancia en Guatemala me hizo reflexionar acerca de estas cuestiones y surgió el germen de “La cruz del sur”. Me llamó mucho la atención que Guatemala es el país más asiático fuera de Asia; en general, desde la baja estatura de sus habitantes hasta las formas de homenajear a sus dioses. Es inexplicable que los antiguos pobladores llegaran desde el Estrecho de Bering hasta esas latitudes y parece que esta gente tuvo que realizar algún viaje horizontal, a través del océano por territorios como Nueva Zelanda. Me recuerda al concepto de difusionismo surgido hace décadas y que encuentra su similitud en la diversidad de la evolución del homo sapiens, donde aparecen teorías que establecen ramificaciones dentro de la evolución humana y todo se vuelve complejo de analizar.
El cine documental ha encontrado muchas dificultades para ser subvencionado. En ocasiones, usted ha comentado que en los años 70, 80 y 90 el documental fue borrado del mapa en Latinoamérica. ¿Se trata de un mero problema de carácter comercial o es ideológico en la medida que puede molestar a los poderes establecidos?
En cierto modo, tu pregunta contiene la respuesta. Es una mezcla de ambas cosas. Por una parte, en ciertos documentales hay un corte subversivo que no gusta al poder y, por otro, es un formato que no otorga dividendos. El cine documental es prestigioso, pero no es rentable y la contrainformación resulta incómoda. En Europa, el número de profesionales dedicados al documental no pasa de la veintena de cineastas, un millar si extendemos la cifra a todo el equipo participante. Finalmente, lo que cada uno realiza tiene repercusión en los demás. De todos modos, con “Nostalgia”, conseguimos 200.000 espectadores en Estados Unidos, Canadá, Suiza, Francia, Alemania e Inglaterra.
Al hilo de los canales de difusión, antes hablaba del medio televisivo.
Hoy en día, la televisión está poblada de funcionarios anémicos. En los años noventa se hicieron cosas interesantes, con gente como por ejemplo Thierry Garrel en Francia, pero todo eso se acabó. Ahora mismo nos encontramos con un panorama poblado de jóvenes que se encuentran inmersos de cabeza en el docudrama. Este formato constituye una nueva inversión en el mundo mercantil. El trabajo está realizado de tal manera que logra una apariencia interesante, pero presenta una simplificación ideológica atroz. Me viene a la memoria “La fantástica aventura de la ciencia”, en la cual se pretenden resumir un millón de años de historia en un documental, lo cual parece una labor de síntesis increíble. Todo esto debe de hacer reflexionar a la gente.
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| Fotograma de "La batalla de Chile" |
Por último, una curiosidad. En “La batalla de Chile” la escena en la que aparece un hombre corriendo, empujando un carro es la única en la que la palabra deja paso a la música y tiene una gran carga alegórica. Apenas toca el suelo para impulsarse y parece que vuela con sensación de libertad. ¿Cómo se concibió esa escena?
Parece que vuela, sí (sonrisa). En esa época yo poseía un dos caballos. ¿Te acuerdas de aquellos coches? Las puertas no se abrían hacia delante sino hacia atrás pero, además, se abrían del todo. Podías girar la puerta hasta tocar con la carrocería trasera. Eso te dejaba un enorme espacio abierto. El asiento era de lona y amplio, de modo que te permitía manejar una cámara bien sujeta y con cierta comodidad. Yo era el conductor, vi al hombre corriendo y empujando el carro, me alineé delante suyo y lo seguimos. Era un repartidor de fruta. En el mercado central cargaba la fruta en el carro e iba cuesta arriba a la feria. Después de descargar, bajaba ligero de nuevo al mercado central, momento en el que le vimos. Creo que le seguimos durante unos 400 metros más o menos. Íbamos despacio, hicimos una cola y los coches nos pitaban, pero continuamos con la escena. En el documental aparece la música y eliminamos el sonido ambiente de la pitada de los coches que se encontraban detrás nuestro. En la elaboración del primer documental fuimos relegando esa escena por otras que se iban acumulando con testimonios y entrevistas, asambleas y manifestaciones. Se relego, se relegó… hasta que llegó Pinochet y se acabó todo.
Fotografías: Tania Feuer
lunes, 29 de abril de 2013
Los canales de la memoria (I)
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| Paco Etxeberria y Patricio Guzmán en el Festival de Cine y Derechos Humanos |
El viaje a través de los canales de la memoria es caprichoso. El paso del tiempo difumina la nitidez de las escenas vividas, las moldea y genera parches destinados a cubrir los pequeños vacíos que se abren en el tejido de lo recordado. Ya no es la misma tela. Sin embargo, existen elementos que superan el paso del tiempo a modo de anclajes. La memoria lleva al pasado, se rememora en el presente y esos anclajes son muy importantes para combatir el olvido. Una sociedad que ha sufrido y que construye su presente en base al olvido como arma terapéutica contra el dolor no podrá afrontar un futuro con dignidad y con responsabilidad. La pasada edición del Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia ha premiado la labor profesional del documentalista Patricio Guzmán. En la última jornada, tras la proyección de sus documentales “Chile. La memoria obstinada” (1998) y “Chile. Una galaxia de problemas” (2010), hubo un coloquio moderado por Begoña del Teso en el que participaron Patricio Guzmán y Paco Etxeberria, presidente de Aranzadi y médico responsable de la exhumación de fosas de la Guerra Civil que dirigió el equipo que exhumó los restos de Salvador Allende el pasado año. Guzmán y Etxeberria han combatido en pro de la memoria sobre lo sucedido en la historia reciente de Chile y sobre lo sucedido en la Guerra Civil, respectivamente. Etxeberria aporta el rigor científico y Guzmán la mirada histórica. Etxeberria mencionaba el rigor científico y se lamentaba de la frialdad en su trabajo. En la proyección de los documentales de Guzmán se abordaba la parte más humana y testimonial de lo acaecido tras el golpe de Estado de Pinochet. Desfilaban los rostros del sufrimiento. No es de extrañar que Etxeberria se tomase un par de minutos de respiro antes de bajar al escenario para compartir charla con Guzmán. “Los forenses explicamos cómo sucedieron las cosas, pero no por qué. Se necesitan músicos, poetas y cantantes para explicar el por qué”.
Guzmán y Etxeberria se conjuran contra el olvido, cada uno desde su territorio. Guzmán explica la situación en Chile. “Sólo se ha cumplimentado un 40 por ciento de los casos de desaparecidos. Nadie se explica de manera lógica el porqué de semejante lentitud, pero lo cierto es que no existe voluntad política para llevar adelante estos procedimientos. En total, la dictadura dejó tras de sí 3.200 desaparecidos y ejecutados y los casos resueltos con apariciones de cadáveres constituyen una cifra ínfima del total”. Por su parte, Etxeberria establece varios elementos de comparación de los que está sucediendo en Chile y en el Estado español o en Euskal Herria. “Michelle Bachelet fue al funeral de Víctor Jara cuando era presidenta de gobierno en Chile. Aquí estamos por ver un presidente de gobierno que se implique de esa manera. En Santiago existe un museo dedicado a la memoria, aquí no. En Santiago de Chile coincidí en los juzgados con algunos de los militares de la época de Pinochet, que tienen que ir los lunes a firmar. La tortura en Chile se ha investigado, aquí no”. Sirva la reunión de Guzmán y Etxeberria para inaugurar estos canales de la memoria que abran las compuertas de un torrente contra el olvido.
martes, 26 de marzo de 2013
Patricio Guzmán. Mirada hacia Chile
El documentalista chileno Patricio Guzmán será galardonado con el Premio del Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia. Guzmán acudirá a Donostia y dirigirá un seminario sobre cine documental (23-26 de abril), todo un privilegio en una ciudad que rezuma cine y que, de vez en cuando, nos regala con perlas como esta. Otra perla brilló hace dos años cuando el propio Guzmán presentó su último trabajo, "Nostalgia de la luz" en el marco del Zinemaldia. Guzmán es el autor de "La batalla de Chile", un impresionante testimonio histórico de cinco horas de duración sobre los últimos meses del gobierno de Salvador Allende. Asistí a la proyección de “Nostalgia”, trabajo que hizo brotar mi rabia contra el régimen del títere yanqui Pinochet y un sentimiento de solidaridad hacia los familiares que buscaban en el desierto de Atacama los cuerpos de sus familiares desaparecidos y enterrados bajo el manto árido de aquel paraje de la ignominia.
Al salir de la proyección, uno de los espectadores a mis espaldas no hacía más que increpar a Guzmán y lo acusó de "demagogo". Yo no daba crédito. ¿Cuándo ha hablado Guzmán desde el poder o desde una posición de superioridad? ¿cuando ha utilizado elementos populistas con fines espurios? ¿es demagogo quien denuncia y desenmascara al opresor situándose frente a él? ¿quien sólo pretende luchar contra el olvido y quien sacude enérgicamente esa inmensa alfombra de amnesia que ha asolado y asola, consciente o inconscientemente, la historia de Chile y Argentina? Me faltó valor para increpar al espectador, el valor que le ha sobrado a Guzmán para denunciar los zarpazos de la inmensa bestia que ha lacerado a los chilenos durante muchos años.
Al salir de la proyección, uno de los espectadores a mis espaldas no hacía más que increpar a Guzmán y lo acusó de "demagogo". Yo no daba crédito. ¿Cuándo ha hablado Guzmán desde el poder o desde una posición de superioridad? ¿cuando ha utilizado elementos populistas con fines espurios? ¿es demagogo quien denuncia y desenmascara al opresor situándose frente a él? ¿quien sólo pretende luchar contra el olvido y quien sacude enérgicamente esa inmensa alfombra de amnesia que ha asolado y asola, consciente o inconscientemente, la historia de Chile y Argentina? Me faltó valor para increpar al espectador, el valor que le ha sobrado a Guzmán para denunciar los zarpazos de la inmensa bestia que ha lacerado a los chilenos durante muchos años.
Bienvenida la “demagogia” que le movió a este cineasta a dar al mundo crónica de la “esperanza Allende” a tiempo real mientras Chile se abría floreciente al socialismo y de cómo Estados Unidos aplastó esa esperanza, con Henry Kissinger a la cabeza, uno de los mayores terroristas de salón que haya conocido el siglo XX. Afortunada poesía la que emana de la delicada retórica en “Nostalgia de la luz”, con los ojos vueltos hacia la luz rebosante del cielo estrellado de Chile y con los pies pisando la oscura mortaja de los desaparecidos y enterrados en el desierto de Atacama.
Esta es la primera entrega de una trilogía en la que se encuentra embarcado Guzmán. Actualmente, el cineasta prepara “El botón de nacar”, un relato que indaga en el fenómeno de los miles de desaparecidos arrojados al mar e incide en la labor de “higiene de la verdad”. Esta higiene es necesaria frente a la infamia de los mandos militares sudamericanos. Ejemplo vecino el de Videla a quien Bergoglio le extendía la comunión mientras el dictador se atrevía a colocar la figura del desaparecido en un limbo. “¿Qué es un desaparecido? En cuanto éste como tal, es una incógnita el desaparecido. Si reapareciera tendría un tratamiento X, y si la desaparición se convirtiera en certeza de su fallecimiento tendría un tratamiento Z. Pero mientras sea desaparecido no puede tener ningún tratamiento especial, es una incógnita, es un desaparecido, no tiene entidad, no está, ni muerto ni vivo, está desaparecido”. (Clarín, 14 de diciembre de 1979).
La asociación Ganora Filmak organiza el seminario “El cine documental según Patricio Guzmán”, impartido por el documentalista chileno en el marco del XI Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián. Dicha actividad se desarrollará entre los días 23 y 26 de abril en el salón de actos del Museo San Telmo. El seminario constará de 20 horas lectivas repartidas en 4 jornadas de 5 horas y tendrá un coste de 80 euros.
En palabras de la organización, “el seminario se centrará en el corazón de la fabricación artística de una película documental. Para ello el director utilizará fragmentos de distintas obras (sobre todo europeas), junto con algunos extractos de las suyas propias. El objetivo del autor será ilustrar cada idea, concepto y noción con una imagen y un sonido. Según sus palabras, “el seminario es una verdadera inmersión, una experiencia colectiva que provoca el deseo de escribir, de filmar y pasar a la acción casi enseguida”. Los amantes del género documental (profesionales o amateurs) serán los receptores del curso”.
Esta es la primera entrega de una trilogía en la que se encuentra embarcado Guzmán. Actualmente, el cineasta prepara “El botón de nacar”, un relato que indaga en el fenómeno de los miles de desaparecidos arrojados al mar e incide en la labor de “higiene de la verdad”. Esta higiene es necesaria frente a la infamia de los mandos militares sudamericanos. Ejemplo vecino el de Videla a quien Bergoglio le extendía la comunión mientras el dictador se atrevía a colocar la figura del desaparecido en un limbo. “¿Qué es un desaparecido? En cuanto éste como tal, es una incógnita el desaparecido. Si reapareciera tendría un tratamiento X, y si la desaparición se convirtiera en certeza de su fallecimiento tendría un tratamiento Z. Pero mientras sea desaparecido no puede tener ningún tratamiento especial, es una incógnita, es un desaparecido, no tiene entidad, no está, ni muerto ni vivo, está desaparecido”. (Clarín, 14 de diciembre de 1979).
La asociación Ganora Filmak organiza el seminario “El cine documental según Patricio Guzmán”, impartido por el documentalista chileno en el marco del XI Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián. Dicha actividad se desarrollará entre los días 23 y 26 de abril en el salón de actos del Museo San Telmo. El seminario constará de 20 horas lectivas repartidas en 4 jornadas de 5 horas y tendrá un coste de 80 euros.
En palabras de la organización, “el seminario se centrará en el corazón de la fabricación artística de una película documental. Para ello el director utilizará fragmentos de distintas obras (sobre todo europeas), junto con algunos extractos de las suyas propias. El objetivo del autor será ilustrar cada idea, concepto y noción con una imagen y un sonido. Según sus palabras, “el seminario es una verdadera inmersión, una experiencia colectiva que provoca el deseo de escribir, de filmar y pasar a la acción casi enseguida”. Los amantes del género documental (profesionales o amateurs) serán los receptores del curso”.
jueves, 7 de marzo de 2013
Carteles. Cuando las paredes gritan
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| Perteneciente a vocesconfutura.tumblr.com |
Para los que despertamos a la política y al interés por la superestructura ideológica en Euskal Herria y en los años 80, los carteles de EMK fueron un hito largamente recordado. Resultaba particularmente atractivo el elemento sarcástico, la lucha del contrapoder tomando como arma la ridiculización del propio poder. Entonces comprendí que los carteles constituyen, a través del arte, un grito mudo, propagandístico y, en ocasiones, colorista capaz de despertar la conciencia crítica a golpe de ingenio. La fuerza visual de este formato que gana el espacio público aferrándose a la pared desnuda es vital para comprender hasta qué punto resulta imprescindible como elemento de información y propaganda. El cartel, arma de doble filo que lo mismo puede ser utilizado para impulsar el consumismo compulsivo de este sistema neoliberal que arrasa con toda capacidad de sentimiento como puede servir, desde cualquier prisma reivindicativo, para despertar precisamente ese terreno del sentimiento con una bofetada en las conciencias adormecidas. En medio queda todo un abanico en el que mensaje y arte quedan unidos con mayor o menor relevancia por parte de uno u otro.
Vuelvo a aquellos recuerdos de los 80, a aquellos carteles que disfruté en vivo y en directo y a otros que a lo largo de la historia han pasado a convertirse en relato histórico, en archivo de primer orden como, por ejemplo, la miríada de trabajos que brotaron en la Segunda República y la Guerra Civil españolas y que han quedado para la posteridad. Vuelvo a esa lluvia de colores para dejarnos refrescar por ese ingenio ante el calor asfixiante y opresor que vive la sociedad globalizada y en la que las víctimas se erigen en ejércitos de damnificados por las bestias del sistema neoliberal. Hablamos de actualidad, de carteles inspirados por el contexto social y económico de nuestros días y que pueden convertirse en una de las piezas del gran motor que convierta esos ejércitos de víctimas en ejércitos de luchadores. Algún día también pasarán a ser reflejo que ayudarán a comprender mejor el pasado, el cartel como perpetuo testigo, hilo reivindicativo que une generaciones.
Esa pequeña lluvia de colores se encuentra en forma de exposición en Donostia. La Biblioteca Central (Alderdi Eder) acoge una muestra de imágenes gráficas, sociales y políticas, formada por carteles de protesta y reivindicación por las graves consecuencias que la población está padeciendo ante la crisis sistémica y ante los recortes en los derechos sociales. Organizan Sección de Cooperación, Donostia entremundos, Euskal Herriko Unibertsitatea, Usandizaga institutua, Creative Commons y Donostia Kultura. Horario: de lunes a viernes: 10:00-20:30. Sábados: 10:00-14:00 y 16:30-20:00. Hasta el 15 de abril.
Los carteles de esta muestra han sido obtenidos de una iniciativa denominada Voces con Futura, un banco de imágenes de libre descarga que quiere apoyar estética y moralmente a movimientos de protesta como #globalrevolution #99% #occupy #realdemocracynow #democraciarealya #takethesquare o #worldcamp
Vuelvo a aquellos recuerdos de los 80, a aquellos carteles que disfruté en vivo y en directo y a otros que a lo largo de la historia han pasado a convertirse en relato histórico, en archivo de primer orden como, por ejemplo, la miríada de trabajos que brotaron en la Segunda República y la Guerra Civil españolas y que han quedado para la posteridad. Vuelvo a esa lluvia de colores para dejarnos refrescar por ese ingenio ante el calor asfixiante y opresor que vive la sociedad globalizada y en la que las víctimas se erigen en ejércitos de damnificados por las bestias del sistema neoliberal. Hablamos de actualidad, de carteles inspirados por el contexto social y económico de nuestros días y que pueden convertirse en una de las piezas del gran motor que convierta esos ejércitos de víctimas en ejércitos de luchadores. Algún día también pasarán a ser reflejo que ayudarán a comprender mejor el pasado, el cartel como perpetuo testigo, hilo reivindicativo que une generaciones.
Esa pequeña lluvia de colores se encuentra en forma de exposición en Donostia. La Biblioteca Central (Alderdi Eder) acoge una muestra de imágenes gráficas, sociales y políticas, formada por carteles de protesta y reivindicación por las graves consecuencias que la población está padeciendo ante la crisis sistémica y ante los recortes en los derechos sociales. Organizan Sección de Cooperación, Donostia entremundos, Euskal Herriko Unibertsitatea, Usandizaga institutua, Creative Commons y Donostia Kultura. Horario: de lunes a viernes: 10:00-20:30. Sábados: 10:00-14:00 y 16:30-20:00. Hasta el 15 de abril.
Los carteles de esta muestra han sido obtenidos de una iniciativa denominada Voces con Futura, un banco de imágenes de libre descarga que quiere apoyar estética y moralmente a movimientos de protesta como #globalrevolution #99% #occupy #realdemocracynow #democraciarealya #takethesquare o #worldcamp
Disfrutad: http://vocesconfutura.tumblr.com/
lunes, 4 de marzo de 2013
Mujer. Opresión y mercancía
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| Foto cedida por Calcuta Ondoan |
La lucha de la mujer por sus derechos no tiene fronteras físicas ni temporales. La desigualdad de la mujer ha existido desde tiempos inmemoriales y en todas latitudes. La hipocresía de la sociedad occidental tiende a maquillar esa situación que, en lugares del tercer mundo, se manifiesta con toda su crudeza pero el carácter transversal del problema da qué pensar, sobre todo, a la hora de enfocar las estrategias de lucha. Viajemos un poco porque más allá de los problemas específicos nacidos de un contexto determinado, encontraremos una situación de desigualdad que contiene rasgos universales.
Calcuta Ondoan es una ONG radicada en Donostia, que nació hace doce años con una clara vocación de ayuda y apoyo a las personas más desfavorecidas de este subcontinente asiático. La situación de desigualdad de las mujeres es uno de los problemas sobre las que incide de forma especial la organización y, lo dicho, pese a la lejanía geográfica de India, sus integrantes tienen muy claro que el análisis en lo tocante a la discriminación que sufre la mujer es universal. Es más, el sistema neoliberal no sólo reproduce los esquemas sexistas, sino que los agrava. El empoderamiento es un concepto básico sobre el que pivota toda acción encaminada a luchar por los derechos de la mujer, en India y en todo el mundo.
Edurne Gallo e Iñigo Eguren trabajan en la oficina de Calcuta Ondoan en Donostia. Edurne Gallo se ocupa del apartado de sensibilización y educación al desarrollo, mientras que Iñigo Eguren es el director del proyecto y responsable de la sección de cooperación al desarrollo. Eguren es también, junto a Izaskun Andonegi, fundador de Calcuta Ondoan, que inició su singladura hace doce años. “Empezamos apoyando la creación de un hogar, un centro de salud en Calcuta, siempre con la atención fijada en los últimos de los últimos, lo que allí significa que son los que están tirados en la calle sin ningún recurso”.
Empoderamiento
Lo que comenzó siendo un proyecto con una dimensión asistencial fue tomando cuerpo a través de otros elementos de actuación a través de la incidencia política o educacional al desarrollo. Actualmente, una de las claves es el “empoderamiento” de las mujeres. Este concepto aparece admitido en la RAE para quien “empoderar” significa “hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido”. Mencionado el significado oficial, es preferible acogerse a la definición de quienes realmente trabajan a pie de calle para dotar a este significante de un contenido real. “Empoderarse es ser consciente de lo que te ocurre y entrar en una dinámica de aprendizaje para mejorar tu situación de vulnerabilidad”, aclara Gallo. Otras visiones complementarias ayudan a comprender los elementos que tienen cabida en esta idea. “Proceso en el que la mujer alcanza el control de su propia vida y sus condiciones”, “proceso de cambio de dependencia, marginalización e inseguridad a independencia, participación, toma de decisión y autoestima” y “cambio en las relaciones de poder”. En lo que hace referencia a las dimensiones de poder, Gallo aporta tres perspectivas: “Poder propio” como empoderamiento individual, autonomía física, etc, “poder con” como empoderamiento colectivo y organización a través de redes y “poder para” como empoderamiento político o incidencia para lograr cambios.
Una vez aclarado el concepto, Gallo realiza un diagnóstico sobre la situación de la mujer en India. “En igualdad de condiciones, la mujer siempre está en peor situación y no es dueña de sus decisiones. Se hace necesario un empoderamiento a todos los niveles; en su casa, en las aldeas, en los gobiernos, en el apartado laboral o de ocio”. Empoderamiento individual, con un trabajo de refuerzo de la autoestima, y colectivo, a través del impulso para la creación de asociaciones de mujeres y, más tarde, federaciones. “Con este sistema, actualmente apoyamos a 30.000 mujeres en India”, señala Eguren.
Cuando Calcuta Ondoan amplió su mirada desde una política asistencial hasta llegar a la incidencia política y educacional al desarrollo cambió la perspectiva de análisis. “Esto implica indagar en las causas que existen para que se dé un hecho”, aclara Eguren.
Más allá del sistema de castas vagamente conocido en nuestra latitud, actualmente India está conociendo un profundo cambio ya que la región está sufriendo las consecuencias del desarrollo del sistema capitalista occidental. “En India se está produciendo un crecimiento económico brutal. La “India de las tecnologías” implica a un 20 por ciento de la población, este segmento poblacional está formado por personas que están mejorando su situación económica y, en el caso de las mujeres, este cambio sólo trae una nueva forma de opresión, ya que las convierte en mercancía”, señala Eguren.
Dote y aborto consentido
Existen dos elementos que contribuyen a la discriminación de la mujer; la dote y, en consecuencia, el aborto consentido. La dote es la suma de bienes que han de aportar al matrimonio los padres de la novia. Esto hace que las familias prefieran tener niños a niñas y, por tanto, recibir la dote del matrimonio en vez de pagarla. “La dote favorece la práctica del aborto selectivo. Con esto no queremos decir que cuando los padres se enteran de que la embarazada espera una niña automáticamente aborten, pero si marca una tendencia, sobre todo si el matrimonio ya ha tenido una o más niñas. Todo ello, pese a que la dote y el aborto consentido están prohibidos por ley”.
La aparición de una clase media creciente que aspira a mejorar su estatus social implica la perversión del elemento de la dote. Por un lado, las cuantías económicas de las dotes son cada vez mayores y entroncan con esa aspiración de mejorar el estatus social y económico de las familias, por otra parte, los matrimonios de clase media tienen la posibilidad de acceso tecnológico para conocer el sexo del feto y poder abortar si es niña. Este fenómeno se da, sobre todo, en el ámbito urbano. La tendencia es clara a la luz de los datos que ofrece Calcuta Ondoan. En 2001 la estadística era de 927 niñas por cada mil niños y en 2011 era de 914 niñas por cada mil niños. Por otra parte, un artículo reciente publicado por el periódico The New York Times asegura que se han producido alrededor de 6 millones de abortos entre 1991 y 2001 y 7,1 millones entre 2001 y 2011.
Estos códigos culturales y sus consecuencias se añaden a los roles sociales de género (masculino o femenino) que, al igual que en el resto del mundo, sitúan a la mujer en grado de discriminación con respecto al hombre. La labor de empoderamiento es ardua en un contexto como el de la sociedad en India. “El 65 por ciento de las mujeres no sabe ni leer ni escribir”. El peso del ámbito privado y de las relaciones domésticas es muy grande. “Es muy importante la creación de asociaciones y federaciones. Se reúnen y hablan de sus problemas. Más tarde se promueve la capacitación a través de cursos de liderazgo y se les pone en conocimiento de sus derechos”. Los frutos de este trabajo se recogen al cabo de los años. Algunas mujeres se convierten en líderes de los “panchayet” (gobiernos locales de las aldeas). También se realizan cursos que capacitan a la mujer para lograr recursos económicos propios a través de la cría de cabras, producción de incienso u otras actividades económicas. Calcuta Ondoan promueve también la interlocución a través del apoyo a organizaciones nacidas en la propia región y formadas por habitantes nativas.
Discriminación global
El análisis es transversal en dos sentidos; por un lado, en la influencia que ejerce el sistema neoliberal globalizador sobre una sociedad como la hindú y, por otro, en el carácter universal que tiene la situación de desigualdad de la mujer. En todas las latitudes, la mujer debe de luchar por que le sean reconocidos sus derechos. “Nos une una historia de opresión universal”, señala Gallo. “Todo se entiende muy bien si se divide la actuación en dos ámbitos; el público y el privado. La mujer va ocupando paulatinamente espacios en el ámbito público, sea en el apartado laboral o de relaciones sociales, pero continúa arrastrando el mismo peso en el ámbito privado, haciéndose cargo en igual medida que antes de las labores domésticas. De este modo, conquista espacio público pero al precio de soportar doble carga”.
Por otro lado, el sistema neoliberal basa sus relaciones económicas en el consumo y la conversión de todo tipo elementos en mercancía, incluidas las personas. “La mujer se convierte en mercancía, se cosifica. Vales en función de tu capacidad de compra”. El entramado económico globalizador crea un sistema en el que la mujer sufre especialmente las consecuencias del fomento de mano de obra barata, algo que se puede observar en los países occidentales en la división sexual del trabajo y, por añadidura, en las labores asignadas a las mujeres inmigrantes. La esclavitud estética es otro de los elementos de denuncia que cabe realizar en el análisis sobre la situación de la mujer. ¿Existe un remedio? “Hay que elaborar discursos alternativos para generar una educación crítica y una pluralidad de perspectivas. La información variada es fundamental para posibilitar la reflexión crítica”. Calcuta Ondoan promueve y organiza talleres, cursos y seminarios. “Te das cuenta de que es muy difícil conseguir avances y de que el hombre no cambia sus costumbres. Es lo que yo llamo el trabajador “champiñón”. Se trata de un comportamiento extendido en el que ves que el hombre va a trabajar, vuelve a casa y todo lo que no sea trabajo u ocio no existe para él. Es como un champiñón que brota sin más y en el ámbito doméstico la mujer tiene que hacer todo”, remarca Gallo. Desde Calcuta Ondoan animan a implicarse en las actividades que ponen en marcha distintos colectivos y organizaciones sociales. “Cualquier persona tiene algo que aportar”. Los socios y socias de Calcuta Ondoan deciden la cantidad de la cuota que aporta, así como la periodicidad en el pago de la misma. La organización también anima a la colaboración para ayudar en las actividades que realiza.
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jueves, 31 de enero de 2013
Carnaval. Máscara, transgresión y gula sin disfraz
Vienen días de disfraces, de transgresión y de alimentar el ánimo con el regusto que produce el uso de la máscara para esconder lo que somos o para mostrar lo que no nos atrevemos a ser. A cada cual, lo que le pida el cuerpo o le guíe el espíritu. En la actualidad, la celebración del Carnaval aparece ligada al posfranquismo en toda su extensión, con el estallido en los albores de los ochenta de esta fiesta, en mitad del vergel que brotó después de 40 años de sequía dictatorial. Limitando la mirada a lo que sucedía en Euskal Herria, hay que puntualizar; ni Franco acabó totalmente con los carnavales, ni hay que pensar que previamente no había sufrido sus crisis. El etnógrafo Juan Garmendia Larrañaga (Tolosa, 1926) ha sido testigo de excepción de los carnavales tolosarras desde los tiempos de la República y ha recogido multitud de testimonios por diversos rincones de Euskal Herria a lo largo de 50 años dedicados al trabajo de campo. “Durante la república, el carnaval había entrado en declive en muchos lugares de Euskadi, sobre todo en las poblaciones pequeñas, aunque en Tolosa tenía mucha fuerza. Naturalmente, la prohibición franquista lo debilitó todavía más, aunque no acabó con él”.
Sobre el origen etimológico de Carnaval / Ihauteriak hay diversas teorías. “Februa” es “Iaute”, “Febraure” es “Iautu” (limpiar, barrer) y, en castellano, el latín “Carnes tollere” significa abstinencia de carne durante 40 días o “currus navalis”, nombre que daban los romanos a la procesión que celebraban en la fiesta de Isis. Garmendia discurre por este terreno con pies de plomo. “Yo suelo decir que cuando nos metemos en asuntos etimológicos nos pasa como en casa del jabonero, que el que no cae resbala. Es muy difícil buscar un origen claro. Ahora bien, si hablamos de la propia celebración del Carnaval, viene en razón del cristianismo, tal y como dijo Julio Caro Baroja. Hay elementos como el lobo o las saturnales que nos llevan a época romana, pero sobre esto sólo podemos especular”.
Saltemos de los libros a la calle. Las primeras citas que ha encontrado Garmendia sobre el carnaval se remontan al siglo XVI. “En los archivos hay poco material escrito sobre el tema y el motivo es que siempre ha sido una celebración popular en la que, hasta hace muy pocos años, las instituciones no organizaban nada. Se ponía en marcha al margen de los mandatarios”. Aquí asoma de forma natural el lado irreverente de la fiesta. No sólo eso, Garmendia asegura que esta fiesta se diluye en los grandes espacios y debe de desarrollarse en un contexto más adecuado. “Por ejemplo, en el Baztandarren Biltzarra de Elizondo, las carrozas realizan auténticas representaciones. Son dados a la pantomima y, en ese sentido, el crecimiento de una ciudad no favorece al carnaval callejero. Es una fiesta que cobra todo su valor en espacios urbanos con calles estrechas, de poca luz, con bocacalles”.
Ocho décadas de vida contemplan a este etnógrafo que asegura que, en su esencia, el carnaval no ha cambiado, solo existen más medios para exhibir con más pomposidad, pero los ingredientes principales siguen siendo el ingenio y la ilusión por la fiesta.
Vínculo con la gastronomía
Gastronomía y carnaval están íntimamente ligados. El Carnaval se entrega al solaz del cuerpo, de la carne, en un viaje a través de algunos de los siete pecados capitales, de los cuales la gula es personaje principal en el guión. El lazo directo de esta fiesta con el cristianismo entronca directamente con la idea del binomio marcado por los excesos del periodo carnavalesco y la vigilia y abstinencia propia de la Cuaresma, periodo de 40 días desde el miércoles de ceniza hasta la llegada de la Semana Santa.
Son muchas las viandas ofrecidas en una buena mesa para satisfacer la anteriormente mencionada gula, de las que la carne de cerdo se lleva la palma, amén de las tostadas, las torrijas, los crepes o los buñuelos. “Son fiestas invernales y en esta época del año la matanza del cerdo ha tenido mucha importancia, sobre todo, en lo que se refiere a la economía doméstica rural. En los pueblos pequeños la matanza era un rito, un acto social que cohesionaba a la población”, recuerda Garmendia. En Tolosa y en otros lugares, el Jueves Gordo está reservado al consumo de chorizo y longaniza en los bares y en las casas.
Una de las características principales de la fiesta del carnaval consiste en el gran protagonismo de la postulación en busca de aprovisionamiento por parte de la juventud. “Normalmente se juntaba un grupo de jóvenes, los "txantxos" ("disfrazados") y se dedicaban a recorrer el pueblo de casa en casa para obtener los alimentos que luego comerían o cenarían. En muchos lugares, sobre todo en los núcleos de población más pequeños, la postulación iba unida al baile por parte de los jóvenes. En Abaltzisketa salen ocho dantzaris y todos bailan mientras otro elemento del grupo pide la comida”. En Abaltzisketa o Amezketa siguen saliendo los "txantxos".
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