Cuando me propusieron formar parte del recién nacido “Pepe Rei Kultur Elkartea” sentí como si la luz se abriera en el cielo después de mucho tiempo bajo las tinieblas. Diez años para ser precisos, los que han pasado desde que perdí en la profesión a uno de los compañeros de quien más he aprendido, periodista de oficio más que de título o de profesión. A Pepe Rei le noqueó el asfalto -y nadie ni nada más- el 19 de agosto de 2002. El tiempo se detuvo para él en aquella aciaga noche de verano y para sus amigos y compañeros el tiempo se ralentizó bruscamente, se convirtió en una pesada carga en nuestro motor vital hasta que la máquina interior pudo recuperar de nuevo su ritmo de actividad.
Pepe, has tenido una década de tinieblas que siguió a tres décadas de luz, las que tú nos has proporcionado desde tu modelo profesional, desde tu postura irrenunciable y obstinada contra el poder, contra los poderes. La justicia, la igualdad y la utopía, tan necesaria esta última para dar el siguiente paso, bien lo sabías. Pepe, el santo inocente que empujaba de palanca hasta sudar la gota gorda para cambiar el mundo inmundo contra la inmensa fuerza de la codicia y de la estupidez, con la bendita y necesaria inocencia consciente y activa, la que sonroja al corrupto cuya vergüenza perdió en algún escalón. Y toda tu lucha se ha llevado a cabo con el arma de la palabra, nada más y nada menos. Tu palabra impresa negro sobre blanco, empapada sobre el inmaculado papel virgen y mudo, violando su limpieza para denunciar sin remisión a los corruptos, a los insaciables de poder, a los domesticados por él y a los que infligen desde su posición de superioridad sufrimiento a sus semejantes.
Pepe, tu pluma indomable ha trazado páginas memorables en la historia del periodismo de investigación y denuncia social y siempre sin perder la perspectiva de que una sociedad está formada por personas, por individuos, por los “sin voz”, cada voz la propia, aunque acompañada en lo colectivo. Tu pluma, inagotable, ha derramado tinta en forma de oleaje incontenible frente a cualquier dique o empalizada alzada por el poder establecido, sin detenerla ni la amenaza ni la prisión, que has conocido ambas.
Estas tres décadas de luz y enseñanzas vuelven en forma de legado y de ejemplo a seguir en el nacimiento de la “Asociación Cultural Pepe Rei”. Los que hemos echado mucho de menos tus latigazos periodísticos lo seguiremos haciendo, pero el nuevo proyecto es un pequeño soplo que deja entrever el azul del cielo y arroja luz sobre la senda que has marcado. Paso a paso, casi a tientas, seguiremos esa senda para tratar de continuar dando un poco de la mucha guerra que has dado.
Zorionak, Pepe! Y ánimo, mucho ánimo, que en ocasiones todavía nos regalas con destellos de esa sonrisa picarona.
www.pepereielkartea.org
Twitter: @pepereielkartea.org
Facebook: pepereielkartea
Pepe, has tenido una década de tinieblas que siguió a tres décadas de luz, las que tú nos has proporcionado desde tu modelo profesional, desde tu postura irrenunciable y obstinada contra el poder, contra los poderes. La justicia, la igualdad y la utopía, tan necesaria esta última para dar el siguiente paso, bien lo sabías. Pepe, el santo inocente que empujaba de palanca hasta sudar la gota gorda para cambiar el mundo inmundo contra la inmensa fuerza de la codicia y de la estupidez, con la bendita y necesaria inocencia consciente y activa, la que sonroja al corrupto cuya vergüenza perdió en algún escalón. Y toda tu lucha se ha llevado a cabo con el arma de la palabra, nada más y nada menos. Tu palabra impresa negro sobre blanco, empapada sobre el inmaculado papel virgen y mudo, violando su limpieza para denunciar sin remisión a los corruptos, a los insaciables de poder, a los domesticados por él y a los que infligen desde su posición de superioridad sufrimiento a sus semejantes.
Pepe, tu pluma indomable ha trazado páginas memorables en la historia del periodismo de investigación y denuncia social y siempre sin perder la perspectiva de que una sociedad está formada por personas, por individuos, por los “sin voz”, cada voz la propia, aunque acompañada en lo colectivo. Tu pluma, inagotable, ha derramado tinta en forma de oleaje incontenible frente a cualquier dique o empalizada alzada por el poder establecido, sin detenerla ni la amenaza ni la prisión, que has conocido ambas.
Estas tres décadas de luz y enseñanzas vuelven en forma de legado y de ejemplo a seguir en el nacimiento de la “Asociación Cultural Pepe Rei”. Los que hemos echado mucho de menos tus latigazos periodísticos lo seguiremos haciendo, pero el nuevo proyecto es un pequeño soplo que deja entrever el azul del cielo y arroja luz sobre la senda que has marcado. Paso a paso, casi a tientas, seguiremos esa senda para tratar de continuar dando un poco de la mucha guerra que has dado.
Zorionak, Pepe! Y ánimo, mucho ánimo, que en ocasiones todavía nos regalas con destellos de esa sonrisa picarona.
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