jueves, 7 de marzo de 2013

Carteles. Cuando las paredes gritan

Perteneciente a vocesconfutura.tumblr.com


Para los que despertamos a la política y al interés por la superestructura ideológica en Euskal Herria y en los años 80, los carteles de EMK fueron un hito largamente recordado. Resultaba particularmente atractivo el elemento sarcástico, la lucha del contrapoder tomando como arma la ridiculización del propio poder. Entonces comprendí que los carteles constituyen, a través del arte, un grito mudo, propagandístico y, en ocasiones, colorista capaz de despertar la conciencia crítica a golpe de ingenio. La fuerza visual de este formato que gana el espacio público aferrándose a la pared desnuda es vital para comprender hasta qué punto resulta imprescindible como elemento de información y propaganda. El cartel, arma de doble filo que lo mismo puede ser utilizado para impulsar el consumismo compulsivo de este sistema neoliberal que arrasa con toda capacidad de sentimiento como puede servir, desde cualquier prisma reivindicativo, para despertar precisamente ese terreno del sentimiento con una bofetada en las conciencias adormecidas. En medio queda todo un abanico en el que mensaje y arte quedan unidos con mayor o menor relevancia por parte de uno u otro.
Vuelvo a aquellos recuerdos de los 80, a aquellos carteles que disfruté en vivo y en directo y a otros que a lo largo de la historia han pasado a convertirse en relato histórico, en archivo de primer orden como, por ejemplo, la miríada de trabajos que brotaron en la Segunda República y la Guerra Civil españolas y que han quedado para la posteridad. Vuelvo a esa lluvia de colores para dejarnos refrescar por ese ingenio ante el calor asfixiante y opresor que vive la sociedad globalizada y en la que las víctimas se erigen en ejércitos de damnificados por las bestias del sistema neoliberal. Hablamos de actualidad, de carteles inspirados por el contexto social y económico de nuestros días y que pueden convertirse en una de las piezas del gran motor que convierta esos ejércitos de víctimas en ejércitos de luchadores. Algún día también pasarán a ser reflejo que ayudarán a comprender mejor el pasado, el cartel como perpetuo testigo, hilo reivindicativo que une generaciones.
Esa pequeña lluvia de colores se encuentra en forma de exposición en Donostia. La Biblioteca Central (Alderdi Eder) acoge una muestra de imágenes gráficas, sociales y políticas, formada por carteles de protesta y reivindicación por las graves consecuencias que la población está padeciendo ante la crisis sistémica y ante los recortes en los derechos sociales. Organizan Sección de CooperaciónDonostia entremundos, Euskal Herriko Unibertsitatea, Usandizaga institutua, Creative Commons y Donostia Kultura. Horario: de lunes a viernes: 10:00-20:30. Sábados: 10:00-14:00 y 16:30-20:00. Hasta el 15 de abril.
Los carteles de esta muestra han sido obtenidos de una iniciativa denominada Voces con Futura, un banco de imágenes de libre descarga que quiere apoyar estética y moralmente a movimientos de protesta como #globalrevolution  #99%  #occupy #realdemocracynow #democraciarealya #takethesquare   o #worldcamp
Disfrutad: http://vocesconfutura.tumblr.com/

lunes, 4 de marzo de 2013

Mujer. Opresión y mercancía

Foto cedida por Calcuta Ondoan

La lucha de la mujer por sus derechos no tiene fronteras físicas ni temporales. La desigualdad de la mujer ha existido desde tiempos inmemoriales y en todas latitudes. La hipocresía de la sociedad occidental tiende a maquillar esa situación que, en lugares del tercer mundo, se manifiesta con toda su crudeza pero el carácter transversal del problema da qué pensar, sobre todo, a la hora de enfocar las estrategias de lucha. Viajemos un poco porque más allá de los problemas específicos nacidos de un contexto determinado, encontraremos una situación de desigualdad que contiene rasgos universales.
Calcuta Ondoan es una ONG radicada en Donostia, que nació hace doce años con una clara vocación de ayuda y apoyo a las personas más desfavorecidas de este subcontinente asiático. La situación de desigualdad de las mujeres es uno de los problemas sobre las que incide de forma especial la organización y, lo dicho, pese a la lejanía geográfica de India, sus integrantes tienen muy claro que el análisis en lo tocante a la discriminación que sufre la mujer es universal. Es más, el sistema neoliberal no sólo reproduce los esquemas sexistas, sino que los agrava. El empoderamiento es un concepto básico sobre el que pivota toda acción encaminada a luchar por los derechos de la mujer, en India y en todo el mundo. 
Edurne Gallo e Iñigo Eguren trabajan en la oficina de Calcuta Ondoan en Donostia. Edurne Gallo se ocupa del apartado de sensibilización y educación al desarrollo, mientras que Iñigo Eguren es el director del proyecto y responsable de la sección de cooperación al desarrollo. Eguren es también, junto a Izaskun Andonegi, fundador de Calcuta Ondoan, que inició su singladura hace doce años. “Empezamos apoyando la creación de un hogar, un centro de salud en Calcuta, siempre con la atención fijada en los últimos de los últimos, lo que allí significa que son los que están tirados en la calle sin ningún recurso”.  


Empoderamiento

Lo que comenzó siendo un proyecto con una dimensión asistencial fue tomando cuerpo a través de otros elementos de actuación a través de la incidencia política o educacional al desarrollo. Actualmente, una de las claves es el “empoderamiento” de las mujeres. Este concepto aparece admitido en la RAE para quien “empoderar” significa “hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido”. Mencionado el significado oficial, es preferible acogerse a la definición de quienes realmente trabajan a pie de calle para dotar a este significante de un contenido real. “Empoderarse es ser consciente de lo que te ocurre y entrar en una dinámica de aprendizaje para mejorar tu situación de vulnerabilidad”, aclara Gallo. Otras visiones complementarias ayudan a comprender los elementos que tienen cabida en esta idea. “Proceso en el que la mujer alcanza el control de su propia vida y sus condiciones”, “proceso de cambio de dependencia, marginalización e inseguridad a independencia, participación, toma de decisión y autoestima” y “cambio en las relaciones de poder”. En lo que hace referencia a las dimensiones de poder, Gallo aporta tres perspectivas: “Poder propio” como empoderamiento  individual, autonomía física, etc, “poder con” como empoderamiento colectivo y organización a través de redes y “poder para” como empoderamiento político o incidencia para lograr cambios.
Una vez aclarado el concepto, Gallo realiza un diagnóstico sobre la situación de la mujer en India. “En igualdad de condiciones, la mujer siempre está en peor situación y no es dueña de sus decisiones. Se hace necesario un empoderamiento a todos los niveles; en su casa, en las aldeas, en los gobiernos, en el apartado laboral o de ocio”. Empoderamiento individual, con un trabajo de refuerzo de la autoestima, y colectivo, a través del impulso para la creación de asociaciones de mujeres y, más tarde, federaciones. “Con este sistema, actualmente apoyamos a 30.000 mujeres en India”, señala Eguren.
Cuando Calcuta Ondoan amplió su mirada desde una política asistencial hasta llegar a la incidencia política y educacional al desarrollo cambió la perspectiva de análisis. “Esto implica indagar en las causas que existen para que se dé un hecho”, aclara Eguren.
Más allá del sistema de castas vagamente conocido en nuestra latitud, actualmente India está conociendo un profundo cambio ya que la región está sufriendo las consecuencias del desarrollo del sistema capitalista occidental. “En India se está produciendo un crecimiento económico brutal. La “India de las tecnologías” implica a un 20 por ciento de la población, este segmento poblacional está formado por personas que están mejorando su situación económica y, en el caso de las mujeres, este cambio sólo trae una nueva forma de opresión, ya que las convierte en mercancía”, señala Eguren.
Dote y aborto consentido
Existen dos elementos que contribuyen a la discriminación de la mujer; la dote y, en consecuencia, el aborto consentido. La dote es la suma de bienes que han de aportar al matrimonio los padres de la novia. Esto hace que las familias prefieran tener niños a niñas y, por tanto, recibir la dote del matrimonio en vez de pagarla. “La dote favorece la práctica del aborto selectivo. Con esto no queremos decir que cuando los padres se enteran de que la embarazada espera una niña automáticamente aborten, pero si marca una tendencia, sobre todo si el matrimonio ya ha tenido una o más niñas. Todo ello, pese a que la dote y el aborto consentido están prohibidos por ley”.
La aparición de una clase media creciente que aspira a mejorar su estatus social implica la perversión del elemento de la dote. Por un lado, las cuantías económicas de las dotes son cada vez mayores y entroncan con esa aspiración de mejorar el estatus social y económico de las familias, por otra parte, los matrimonios de clase media tienen la posibilidad de acceso tecnológico para conocer el sexo del feto y poder abortar si es niña. Este fenómeno se da, sobre todo, en el ámbito urbano. La tendencia es clara a la luz de los datos que ofrece Calcuta Ondoan. En 2001 la estadística era de 927 niñas por cada mil niños y en 2011 era de 914 niñas por cada mil niños. Por otra parte, un artículo reciente publicado por el periódico The New York Times asegura que se han producido alrededor de 6 millones de abortos entre 1991 y 2001 y 7,1 millones entre 2001 y 2011.
Estos códigos culturales y sus consecuencias se añaden a los roles sociales de género (masculino o femenino) que, al igual que en el resto del mundo, sitúan a la mujer en grado de discriminación con respecto al hombre. La labor de empoderamiento es ardua en un contexto como el de la sociedad en India. “El 65 por ciento de las mujeres no sabe ni leer ni escribir”. El peso del ámbito privado y de las relaciones domésticas es muy grande. “Es muy importante la creación de asociaciones y federaciones. Se reúnen y hablan de sus problemas. Más tarde se promueve la capacitación a través de cursos de liderazgo y se les pone en conocimiento de sus derechos”. Los frutos de este trabajo se recogen al cabo de los años. Algunas mujeres se convierten en líderes de los “panchayet” (gobiernos locales de las aldeas). También se realizan cursos que capacitan a la mujer para lograr recursos económicos propios a través de la cría de cabras, producción de incienso u otras actividades económicas. Calcuta Ondoan promueve también la interlocución a  través del apoyo a organizaciones nacidas en la propia región y formadas por habitantes nativas.
Discriminación global
El análisis es transversal en dos sentidos; por un lado, en la influencia que ejerce el sistema neoliberal globalizador sobre una sociedad como la hindú y, por otro, en el carácter universal que tiene la situación de desigualdad de la mujer. En todas las latitudes, la mujer debe de luchar por que le sean reconocidos sus derechos. “Nos une una historia de opresión universal”, señala Gallo. “Todo se entiende muy bien si se divide la actuación en dos ámbitos; el público y el privado. La mujer va ocupando paulatinamente espacios en el ámbito público, sea en el apartado laboral o de relaciones sociales, pero continúa arrastrando el mismo peso en el ámbito privado, haciéndose cargo en igual medida que antes de las labores domésticas. De este modo, conquista espacio público pero al precio de soportar doble carga”.
Por otro lado, el sistema neoliberal basa sus relaciones económicas en el consumo y la conversión de todo tipo elementos en mercancía, incluidas las personas. “La mujer se convierte en mercancía, se cosifica. Vales en función de tu capacidad de compra”. El entramado económico globalizador crea un sistema en el que la mujer sufre especialmente las consecuencias del fomento de mano de obra barata, algo que se puede observar en los países occidentales en la división sexual del trabajo y, por añadidura, en las labores asignadas a las mujeres inmigrantes. La esclavitud estética es otro de los elementos de denuncia que cabe realizar en el análisis sobre la situación de la mujer. ¿Existe un remedio? “Hay que elaborar discursos alternativos para generar una educación crítica y una pluralidad de perspectivas. La información variada es fundamental para posibilitar la reflexión crítica”. Calcuta Ondoan promueve y organiza talleres, cursos y seminarios. “Te das cuenta de que es muy difícil conseguir avances y de que el hombre no cambia sus costumbres. Es lo que yo llamo el trabajador “champiñón”. Se trata de un comportamiento extendido en el que ves que el hombre va a trabajar, vuelve a casa y todo lo que no sea trabajo u ocio no existe para él. Es como un champiñón que brota sin más y en el ámbito doméstico la mujer tiene que hacer todo”, remarca Gallo. Desde Calcuta Ondoan animan a implicarse en las actividades que ponen en marcha distintos colectivos y organizaciones sociales. “Cualquier persona tiene algo que aportar”. Los socios y socias de Calcuta Ondoan deciden la cantidad de la cuota que aporta, así como la periodicidad en el pago de la misma. La organización también anima a la colaboración para ayudar en las actividades que realiza.




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jueves, 31 de enero de 2013

Carnaval. Máscara, transgresión y gula sin disfraz


La Comparsa de los Jardineros fue recuperada por Eskola en 1999, pero su origen se sitúa en dos actuaciones que se llevaron a cabo en 1883 y 1884. Para recuperar la comparsa, Eskola realizó una investigación sobre su origen y su participación en los carnavales y, finalmente, sus componentes diseñaron una vestimenta acorde con la época (Foto cedida por Comparsa de los Jardineros)




Vienen días de disfraces, de transgresión y de alimentar el ánimo con el regusto que produce el uso de la máscara para esconder lo que somos o para mostrar lo que no nos atrevemos a ser. A cada cual, lo que le pida el cuerpo o le guíe el espíritu. En la actualidad, la celebración del Carnaval aparece ligada al posfranquismo en toda su extensión, con el estallido en los albores de los ochenta de esta fiesta, en mitad del vergel que brotó después de 40 años de sequía dictatorial. Limitando la mirada a lo que sucedía en Euskal Herria, hay que puntualizar; ni Franco acabó totalmente con los carnavales,  ni hay que pensar que previamente no había sufrido sus crisis. El etnógrafo Juan Garmendia Larrañaga (Tolosa, 1926) ha sido testigo de excepción de los carnavales tolosarras desde los tiempos de la República y ha recogido multitud de testimonios por diversos rincones de Euskal Herria a lo largo de 50 años dedicados al trabajo de campo. “Durante la república, el carnaval había entrado en declive en muchos lugares de Euskadi, sobre todo en las poblaciones pequeñas, aunque en Tolosa tenía mucha fuerza. Naturalmente, la prohibición franquista lo debilitó todavía más, aunque no acabó con él”.
Sobre el origen etimológico de Carnaval / Ihauteriak hay diversas teorías. “Februa” es “Iaute”, “Febraure” es “Iautu” (limpiar, barrer) y, en castellano, el latín “Carnes tollere” significa abstinencia de carne durante 40 días o “currus navalis”, nombre que daban los romanos a la procesión que celebraban en la fiesta de Isis. Garmendia discurre por este terreno con pies de plomo. “Yo suelo decir que cuando nos metemos en asuntos etimológicos nos pasa como en casa del jabonero, que el que no cae resbala. Es muy difícil buscar un origen claro. Ahora bien, si hablamos de la propia celebración del Carnaval, viene en razón del cristianismo, tal y como dijo Julio Caro Baroja. Hay elementos como el lobo o las saturnales que nos llevan a época romana, pero sobre esto sólo podemos especular”.
Saltemos de los libros a la calle. Las primeras citas que ha encontrado Garmendia sobre el carnaval se remontan al siglo XVI. “En los archivos hay poco material escrito sobre el tema y el motivo es que siempre ha sido una celebración popular en la que, hasta hace muy pocos años, las instituciones no organizaban nada. Se ponía en marcha al margen de los mandatarios”. Aquí asoma de forma natural el lado irreverente de la fiesta. No sólo eso, Garmendia asegura que esta fiesta se diluye en los grandes espacios y debe de desarrollarse en un contexto más adecuado. “Por ejemplo, en el Baztandarren Biltzarra de Elizondo, las carrozas realizan auténticas representaciones. Son dados a la pantomima y, en ese sentido, el crecimiento de una ciudad no favorece al carnaval callejero. Es una fiesta que cobra todo su valor en espacios urbanos con calles estrechas, de poca luz, con bocacalles”.
Ocho décadas de vida contemplan a este etnógrafo que asegura que, en su esencia, el carnaval no ha cambiado, solo existen más medios para exhibir con más pomposidad, pero los ingredientes principales siguen siendo el ingenio y la ilusión por la fiesta.

Vínculo con la gastronomía
Gastronomía y carnaval están íntimamente ligados. El Carnaval se entrega al solaz del cuerpo, de la carne, en un viaje a través de algunos de los siete pecados capitales, de los cuales la gula es personaje principal en el guión. El lazo directo de esta fiesta con el cristianismo entronca directamente con la idea del binomio marcado por los excesos del periodo carnavalesco y la vigilia y abstinencia propia de la Cuaresma, periodo de 40 días desde el miércoles de ceniza hasta la llegada de la Semana Santa.
Son muchas las viandas ofrecidas en una buena mesa para satisfacer la anteriormente mencionada gula, de las que la carne de cerdo se lleva la palma, amén de las tostadas, las torrijas, los crepes o los buñuelos. “Son fiestas invernales y en esta época del año la matanza del cerdo ha tenido mucha importancia, sobre todo, en lo que se refiere a la economía doméstica rural. En los pueblos pequeños la matanza era un rito, un acto social que cohesionaba a la población”, recuerda Garmendia. En Tolosa y en otros lugares, el Jueves Gordo está reservado al consumo de chorizo y longaniza en los bares y en las casas.
Una de las características principales de la fiesta del carnaval consiste en el gran protagonismo de la postulación en busca de aprovisionamiento por parte de la juventud. “Normalmente se juntaba un grupo de jóvenes, los "txantxos" ("disfrazados") y se dedicaban a recorrer el pueblo de casa en casa para obtener los alimentos que luego comerían o cenarían. En muchos lugares, sobre todo en los núcleos de población más pequeños, la postulación iba unida al baile por parte de los jóvenes. En Abaltzisketa salen ocho dantzaris y todos bailan mientras otro elemento del grupo pide la comida”. En Abaltzisketa o Amezketa siguen saliendo los "txantxos".



GARGANTÚA. Este personaje que lo traga todo resiste, desde su nacimiento, el paso de los años. Gigante de figura grotesca fue creado por el novelista francés François Ravelais en el siglo XVI y tiene como compañero a otro gigante, Pantagruel, del que procede el adjetivo pantagruélico, que se refiere a una comida en cantidad excesiva. Gargantúa es uno de los iconos que mejor simboliza la gula. Sus maneras vulgares y exageradas, sus excesos, lo han convertido en la típica figura esperpéntica que tan acertadamente encaja en el carnaval.
(Ilustración de Honoré Laumier)


ZANPANTZAR. Del francés Saint Pansard (San Panzudo), y que Miguel de Cervantes utilizó para bautizar al personaje de Sancho Panza. Juan Garmendia recoge testimonio de María Resurrección de Azkue, según la cual en Orio se cantaba:
Gaur dala maria kale / bihar dala Zanpantzart / egin dezagunarte / tripan larruak zart
(Que hoy es María Kale / que mañana es Zanpantzar / hasta que la tripa de la piel estalle).
En Carnaval, el Zanpantzar paga su glotonería al ser quemado en domingo de carnaval, como paso previo a la frugalidad de la Cuaresma
(Ilustración extraída del libro “El Carnaval”, de Juan Garmedia Larrañaga,
editado por Eusko Ikaskuntza)


POSTULACIÓN. En busca de alimento para realizar una comida o cena social es de carácter eminentemente rural y, sobre todo en las localidades más pequeñas, viene acompañado del baile. Los txantxos de Amezketa y Abaltzisketa son herederos de aquellas postulaciones en las que se entonaban cantos como el que sigue: 
Andremari otsailko / Otsailko nik otso bizia ilko / Okela bat eta okela bi / Nere burruntzia bete bedi (Extracto del libro El Carnaval, de Juan Garmendia Larrañaga, referido a un canto de postulación celebrado en Mutiloa. Editado por Eusko Ikaskuntza)


EL ENTIERRO DE LA "CERDINA". Es la verdadera denominación de un acto que tiene como origen el rito de enterramiento de un cerdo abierto en canal (cerdina) y que, al igual que la quema de Zanpantzar, simbolizaba el paso a la Cuaresma. La deformación lingüística ha traído a nuestros días el entierro de la “sardina”, un ritual que poco sentido tiene ya que, en la vigilia de Cuaresma, precisamente es el pescado lo que se come en lugar de la carne. Pese a todo, es un acto donde el carácter teatral del carnaval se muestra en todo su esplendor.
(Ilustración de Falgas)

jueves, 17 de enero de 2013

Zorionak, Pepe!




Cuando me propusieron formar parte del recién nacido “Pepe Rei Kultur Elkartea” sentí como si la luz se abriera en el cielo después de mucho tiempo bajo las tinieblas. Diez años para ser precisos, los que han pasado desde que perdí en la profesión a uno de los compañeros de quien más he aprendido, periodista de oficio más que de título o de profesión. A Pepe Rei le noqueó el asfalto -y nadie ni nada más- el 19 de agosto de 2002. El tiempo se detuvo para él en aquella aciaga noche de verano y para sus amigos y compañeros el tiempo se ralentizó bruscamente, se convirtió en una pesada carga en nuestro motor vital hasta que la máquina interior pudo recuperar de nuevo su ritmo de actividad. 
Pepe, has tenido una década de tinieblas que siguió a tres décadas de luz, las que tú nos has proporcionado desde tu modelo profesional, desde tu postura irrenunciable y obstinada contra el poder, contra los poderes. La justicia, la igualdad y la utopía, tan necesaria esta última para dar el siguiente paso, bien lo sabías. Pepe, el santo inocente que empujaba de palanca hasta sudar la gota gorda para cambiar el mundo inmundo contra la inmensa fuerza de la codicia y de la estupidez, con la bendita y necesaria inocencia consciente y activa, la que sonroja al corrupto cuya vergüenza perdió en algún escalón. Y toda tu lucha se ha llevado a cabo con el arma de la palabra, nada más y nada menos. Tu palabra impresa negro sobre blanco, empapada sobre el inmaculado papel virgen y mudo, violando su limpieza para denunciar sin remisión a los corruptos, a los insaciables de poder, a los  domesticados por él y a los que infligen desde su posición de superioridad sufrimiento a sus semejantes. 
Pepe, tu pluma indomable ha trazado páginas memorables en la historia del periodismo de investigación y denuncia social y siempre sin perder la perspectiva de que una sociedad está formada por personas, por individuos, por los “sin voz”, cada voz la propia, aunque acompañada en lo colectivo. Tu pluma, inagotable, ha derramado tinta en forma de oleaje incontenible frente a cualquier dique o empalizada alzada por el poder establecido, sin detenerla ni la amenaza ni la prisión, que has conocido ambas. 
Estas tres décadas de luz y enseñanzas vuelven en forma de legado y de ejemplo a seguir en el nacimiento de la “Asociación Cultural Pepe Rei”. Los que hemos echado mucho de menos tus latigazos periodísticos lo seguiremos haciendo, pero el nuevo proyecto es un pequeño soplo que deja entrever el azul del cielo y arroja luz sobre la senda que has marcado. Paso a paso, casi a tientas, seguiremos esa senda para tratar de continuar dando un poco de la mucha guerra que has dado.
Zorionak, Pepe! Y ánimo, mucho ánimo, que en ocasiones todavía nos regalas con destellos de esa sonrisa picarona.



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domingo, 23 de diciembre de 2012

Ordizia. Crónica "reciente" de un mercado secular



Mercado de Ordizia. 1910

Cierra el año y, a modo de crónica, dirijo la mirada a una de las actividades vivas más longevas que ha cumplido cifra redonda en 2012. Medio milenio, ni más ni menos. La feria de Ordizia ha cumplido 500 años. Este inmenso mercado reúne aún todos los miércoles en la plaza de la localidad a unos 50 productores que ofrecen una larga lista de productos de temporada, los frutos de la tierra puestos al servicio de quien quiere comprar atraído por colores, olores, texturas y sabores al natural, lejos de brillos de neón y liberados de la mortaja de plástico sobre bandeja sintética que envuelven los artículos dispuestos en los estantes de los supermercados, colocados estratégicamente bajo la dictadura del marketing. Aquí no encontrarán escuetas etiquetas explicativas con letra cuerpo 6 a escudriñar bajo lupa. Las dudas las resuelve "in situ" el productor y el espacio de relación comercial mantiene así la sana costumbre de charlar sobre lo que se compra y con posibilidad incluso de derivar a una suerte de filosofía doméstica.
La tierra no regala nada y exige labor constante. Se trata de economía de subsistencia que cotiza a la baja en estos tiempos en los que la especulación es la herramienta de la codicia para lograr beneficio rápido y cuantioso. Probablemente ese alejamiento no sea sino un movimiento en círculo y cumplido el ciclo volvamos al principio o, por lo menos, a rescatar los elementos de importancia capital que tiene la agricultura y ganadería basada en pequeñas explotaciones y que, hoy en día, es modelo duramente castigado.


Ordizia se convertía en un hervidero en los días de feria. 1934.

El concurso de ganado era una de las principales atracciones de la jornada. 1932.

Se han celebrado diferentes actos conmemorativos para celebrar el 500 aniversario de aquél incendio que sufrió Ordizia el 18 de marzo de 1512 y que dio lugar a que la Junta de Zumaia concediera una ayuda para la reconstrucción de la villa. La reina Doña Juana otorgó Real facultad para que pudiera celebrarse mercado franco semanal todos los miércoles del año. Hasta hoy. Evidentemente, no podemos buscar testimonio oral en el origen de la feria, pero sí contar con los recuerdos de un habitante de la vecina Itsasondo de 87 años que dibuja con trazo firme la estampa del mercado y, por extensión, de las relaciones sociales en la época de pre y posguerra. En su humildad, accede a charlar a cambio de la irrenunciable condición de mantenerle en el anonimato, ni nombre ni foto. Es un torpedo en la línea de flotación del género entrevista, pero nobleza obliga para este testimonio anónimo, a modo de Lazarillo.
Nacido en 1925, sus primeras imágenes del mercado se remontan a la época anterior a la Guerra Civil, concretamente habla de cuando tenía nueve años. 1934, con una república en plena convulsión; revolución de Asturias y signos de preguerra que dejaban adivinar el infierno que acaecería dos años después. “Hasta los nueve años estudiábamos en Itsasondo pero luego seguíamos nuestra formación en una escuela de Ordizia. En ese momento fue cuando conocí la feria”, explica nuestro protagonista que, como actividades paralelas, menciona cómo ayudaban a misa como monaguillos y vendían periódicos, ambas muy en boga entre los infantes de la época. Ya en los años 40, este itsasondotarra empezó a trabajar en la empresa Muebles Ordizia, negocio en el que permaneció hasta su jubilación en 1988. Durante muchos años, este empleado colocaba su puesto de muebles en los aledaños de la feria, también los miércoles. “Conozco el mercado porque me ponía en esa calle con los muebles, fuera de la actividad propia del mercado, pero digamos que en la misma ubicación. En aquella época había muchos más caseros que ahora. La actividad se dividía en jornada de mañana y de tarde. Por la mañana se colocaban las mujeres en el mercado con las verduras, las gallinas y los conejos y, por la tarde, era el turno para los hombres, que iban con el ganado”. La división sexual del trabajo se ampliaba a las costumbres. “Al mediodía, las mujeres dejaban los puestos y regresaban a los caseríos, mientras que los hombres se quedaban en los bares a comer y a beber (risas) y, ya por la tarde, el ambiente entre hombres era distinto. Ahí llegaba el trato con el ganado y el verdadero negocio. Porque por la tarde se movía mucho más dinero que por la mañana”.
Muchos de los elementos que, hoy en día, observamos como un resto folclórico, en aquellos tiempos tenían un sentido práctico. “Ahora se ven demostraciones de arrastre de bueyes y la apuesta es un juego, pero yo he conocido en Ordizia los tiempos en los que el arrastre de bueyes y las apuestas se realizaban porque el propietario quería demostrar de cara al vendedor realmente que sus bueyes eran los que más potencia tenían. No era un juego sino una necesidad de vender el animal”.
Nos situamos en la posguerra y hablamos de los productos que, en la feria, daban mayor rédito, productos que eran un auténtico negocio que movía mucho dinero. “La lana y el cuero se pagaban muy caro. Ahora no valen nada, pero en aquella época se cotizaban mucho, era terrible. En las tiendas existía el estraperlo y, por ejemplo, el pan era un producto de estraperlo. En muchos caseríos o en sus alrededores había molinos y estaba prohibido moler, pero lo hacían y había pan blanco”. El pan era un bien muy preciado en aquella época, tanto que nuestro entrevistado recuerda algunos aspectos de la dieta de aquellos años en los caseríos. “En mi casa, en los años 40, comíamos todos los días alubia roja. Y los domingos alubia blanca o garbanzos”. Pero, ¿no es más apreciada la alubia roja que la blanca? “Sí, no sé. El domingo comíamos blanca porque era distinta de lo que consumíamos entre semana, y lo mismo pasaba con el garbanzo”. Cuentan que uno de los manjares preferidos en aquella dieta de los cuarenta y los cincuenta era incorporar a las alubias el pan sobrante, que se reblandecía en la cocción y quedaba exquisito. “Sí, pero eso empezó a partir de finales de los cuarenta. Como te he dicho, el pan era estraperlo y hasta 1948 nos las veíamos muy mal para echar pan a las alubias”.
Volvemos al mercado de Ordizia. “Recuerdo un autobús que venía de Salvatierra en el que ponía Trifón Erro. Venía lleno y la gente que no cabía dentro iba en el techo del autobús. La mayoría eran vendedores, aunque también viajaban algunos compradores. Otros venían con el caballo. En general, el ambiente era más rural que ahora, excepto por la presencia de los kaletarras. Así denominaban a la gente que no era de caserío”.
Otro de los productos estrella que generaban un gran negocio era la castaña. “Eran sacos enormes. Cualquier género venía en sacos de 40 o 60 kilos. Con la castaña había una especie de juego del ratón y el gato. El vendedor ponía las castañas con mejor presencia arriba del saco y las más pequeñas o menos atractivas tapadas por las de arriba. Claro, como el comprador sabía el truco, metía el brazo para inspeccionar las castañas que estaban por debajo y, entonces, el vendedor metía las castañas menos atractivas todavía más abajo, donde no llegaba el brazo del comprador”.
En la compra al por mayor, el testigo recuerda un cliente que compraba en grandes cantidades para llevarlo a un almacén que tenía en Zaragoza. “Existía mucho comprador que llevaba la materia prima fuera. Con los cerdos había un negocio enorme. Compraban crías para luego venderlas otra vez. Eran tratantes de aquí que llevaban las crías fuera, donde no hubiera tanto cerdo. Los compradores se cabreaban porque sabían que el destino era la venta, pero…” A nuestro protagonista le brillan los ojos mientras rememora aquella época de dificultades y trampeos, del “sálvese quien pueda”, donde el mercado de Ordizia era emplazamiento idóneo para aguzar el ingenio y que cada cual buscase la transacción más favorecedora para superar las penurias del periodo de posguerra.





Las mujeres se encargaban de la venta de frutas y verduras por la mañana.
Los hombres se quedaban a comer y, por la tarde, negociaban las transacciones de ganado. 1934
Fotos cedidas por Casa de Cultura de Ordizia y Centro D'Elikatuz

jueves, 20 de diciembre de 2012

Gasca. Templo del cómic


Luis Gasca posee un inmenso archivo de comics de todo tipo de estilos y géneros


Hace algunas semanas se asomaba a la Galería Orión una exposición dedicada a Drácula, con la promesa de que su comisario, Luis Gasca se incorporaría a la constelación de personajes que, poco a poco, completa este blog. Pues aquí está.
En ocasiones, los adjetivos merecen un paso más allá de lo que otorga un vocablo. Decir que Luis Gasca (Donostia, 1933) es un apasionado de los comics es poco. Su colección suma más de 8.000 ejemplares. Y decir que es un hombre prolífico también se queda en la vaguedad. Ha ocupado puestos relevantes en agencias de publicidad y editoriales, ha trabajado en radio, televisión y cine, ha sido director del Zinemaldia en los años 1977, 1981, 1982 y 1983, ha impartido clases en diferentes universidades y ha sido autor o partícipe de más de 140 publicaciones, pero mejor que se hagan una idea del largo etcétera que engloba su actividad echando un vistazo a la siguiente dirección: www.photoaisa.com/AISAWeb/luisgasca/index.jsp.html. Doctor en Derecho, ejerció sólo nueve meses. “Fue todo el tiempo que necesité para darme cuenta de que, como decía el alcalde de Marinaleda, la justicia es un cachondeo”. Colgada la tersa y reluciente toga, inició la mencionada singladura profesional.
Me cito con él cuando acaba de regresar de París. “Siempre voy encantado. Es una ciudad de lujo para cualquier amante del cómic”.  y en unos días va a Madrid a un homenaje que le rinde TVE a “Sarita” (dixit) Montiel. Vamos a paso ligero por las calles donostiarras hasta Reyes Católicos, donde se ubica el monumental archivo de comics. Se desenvuelve bien con el ratón y el teclado y confronta su memoria enciclopedia con los datos recogidos en las páginas web. “Wikipedia y otras páginas de consulta son poco rigurosas. Hay un montón de errores, incluidas fechas”, se lamenta y desconectamos.
Su despacho sólo contiene una pequeña biblioteca en la que se puede admirar el formidable Diccionario Literario Bompiani. Lo jugoso se guarda en el sótano bajo llave, los comics clasificados y guardados en armarios metálicos a un lado y otro de dos largos pasillos. Allí descansan en las condiciones ambientales más favorables tesoros forjados con tinta, papel y, sobre todo, el derroche imaginativo de sus autores. Descansan en su interior los personajes plegados a la espera de que alguien los rescate de su hibernación para saltar a la vida y transportar al lector a mundos sugestivos donde discurren las más apasionantes aventuras. La intención es convertir el espacio en sala de lectura y de consulta, además de investigación, exposiciones y proyecciones.
Las casualidades no existen y tarde o temprano el niño Luis Gasca se hubiera sumergido en el mundo del cómic, pero preguntado sobre la forma en la que se inició en la lectura de los tebeos, Gasca nos remite a un vecino de la infancia. “En el mismo portal vivía el responsable de la imprenta Nerecan que, por aquella época, era la que tiraba los tebeos. El domingo este vecino me regalaba el ejemplar semanal que saldría el martes siguiente. Así, llegaba yo a clase el lunes y ya sabía cómo seguía la historia antes que mis compañeros”. La información privilegiada siempre ha producido un dulce regusto, venga o no acompañada de los pingües beneficios que puede generar. Nos encontramos en los años 40 y la pregunta salta a la superficie como una boya sumergida. ¿La censura? “En los años 40 la censura incidía en los temas políticos, pero en los 60 y 70 llegó una oleada más fuerte, que afectaba a todos los órdenes. El famoso padre Vázquez fue un auténtico inquisidor de esa época. Recuerdo situaciones que la censura no podía tolerar como que los vikingos llegaran a América antes que los españoles o que los indios de Tex fumaran la pipa de la paz porque parecía una incitación al consumo de droga”. Este último es un ejemplo muy ilustrativo de cómo eran los censuradores quienes poseían mentes calenturientas y no los censurados.

Reivindicación del género
Existe la idea de que el cómic es literatura adolescente o juvenil, en algunos casos transición hacia la literatura adulta, con formato de texto, pero el espectro es universal. Vienen a la cabeza aquellas clases de bachillerato con el Cimoc o Víbora en el regazo, lectura furtiva a la fuerza so pena de acabar en el pasillo y, lo que era peor, con el ejemplar confiscado para regodeo del cura profesor. Así quedaban alumno y docente unidos por una misma lectura. La reivindicación del cómic como un tipo de literatura que merece el mismo tratamiento que cualquier otro recuerda a la misma que se produce en el cine con respecto al género de animación que, en los últimos años, merece una mayor consideración. “El cómic no tiene edad. Antes se llamaba tebeo y ese vocablo, “tebeo”, da el nombre genérico al tipo de literatura, sin más. Si realizamos un recorrido histórico, hay que recordar que el género tiene una derivación a principios del siglo 20 hacia las revistas humorísticas, con títulos como “La Traca”, “Fray Lazo” o “Buen humor”. Entonces las publicaciones comenzaron a combinar imagen y texto”.

El cómic como vanguardia
Cómic, literatura textual y cine forman un triángulo de interesantes conexiones. La literatura permite fabricar al lector sus propias imágenes y el cine tiene la capacidad de ofrecer un anclaje a la realidad a través de la imagen en movimiento. El cómic ofrece imágenes, pero estas son estáticas. ¿No es una desventaja? Gasca niega de plano el carácter estático de las viñetas. “Puedes llegar a analizar una viñeta y perderte en ella. Una sola imagen te puede contar mucho más que una película entera; los colores, los matices, los diferentes planos, personajes y la relación entre todos estos elementos son capaces de construir una historia dinámica. En este sentido, el cómic es vanguardia estética y es capaz de excitar el imaginario del lector como ningún otro canal”.
Gasca ahonda en esa visión vanguardista del cómic. “Los héroes han nacido en el papel y luego han pasado a la pantalla. Hacia 1902 ya había adaptaciones al cine de historias de comics. La diferencia era que esos experimentos pioneros eran genéricos de publicaciones que salían en Estados Unidos. Las adaptaciones eran muy fieles a los dibujos y, de hecho, los propios autores de los comics eran los que luego estaban al frente del producto cinematográfico. En los años 30 todo eso cambia y comienzan los seriales con bajo presupuesto, con adaptaciones más libres aunque respetan el vestuarios de los personajes. Más tarde el fenómeno se masifica y las adaptaciones dejan de ser fiel reflejo del original impreso. Tampoco creo que las obras que se llevan al cine tengan que ser necesariamente fieles. La última serie de películas de Batman me parece muy interesante”.
Por lo que respecta al texto, el género ofrece una lista interminable de términos que, más tarde, se han popularizado. En un cómic no existe la voz, se la imagina el propio lector, pero Gasca da una importancia vital a la voz, tanto en el cine como en la radio, medio este último en el que también se ha prodigado. “El doblaje me parece una aberración. Es increíble que Brad Pitt tenga que entrenar su dicción durante semanas para representar fielmente a un personajes de una comarca concreta y luego venga un señor con gafas y un papel y le ponga su voz. O, por ejemplo, los doblajes de los niños. La ley impide que los niños puedan ser dobladores y eso obliga a que todas las voces de niños sean realizadas por adultos de manera más o menos forzada”, se lamenta Gasca.

Héroes con debilidades
No podemos escapar de la histórica tentativa de clasificar a los personajes en unos pocos perfiles a modo de moldes, a partir de los cuales podía desplegarse una trama argumental completa. Mero corsé. Los seis personajes de la comedia en el Siglo de Oro (dama, galán, poderoso, viejo, gracioso y criada) con sus roles correspondientes tuvieron continuidad en el cine con diversas fórmulas como el bueno, el malo, el galán, la guapa, el tonto u otras pocas divisiones. En el caso que nos ocupa, el cómic no puede zafarse de las figuras de héroe y villano. Para Gasca es importante el trasvase de niveles, de lo sobrehumano con poderes increíbles (delicioso ingrediente de las lecturas infantiles) a lo humano (donde palpita el vínculo de implicación entre el personaje y el lector que le otorga movimiento). “Del héroe espero que tenga matices, fallos humanos por decirlo así. Quiero que tenga heridas, que se pase dos días enteros encerrado en casa y ver cómo le crece la barba. Por otro lado, espero momentos de humanidad en el villano. Y, por supuesto, nunca puede faltar el factor sorpresa”.

Dificultad en la distribución
Gasca fue fundador, junto al también donostiarra Javier Aranburu, de la editorial Burulan que a principios de los 70 rescató algunos de los clásicos y abrió una nueva vía a través de publicaciones bajo el título “Drácula”. También dirigió Pala, Sadko y fue asesor editorial de Ediciones B. Desde su experiencia, explica la diferencia entre el trabajo en una editorial convencional y una empresa dedicada a la edición de comics. “La particularidad radica en la distribución. Los comics se vendían únicamente en quioscos. Con la llegada de la novela gráfica en los años 70 surgen librerías y son locales especializados. Ahora la distribución se ha extendido y se puede encontrar un cómic en cualquier librería, pero comparte espacio con los demás géneros. El dueño lo puede poner en un lugar destacado de un estante, si considera que la obra lo merece, pero no le otorga esa dedicación que requiere. En Francia es otra cosa, allí se dedican mucho más al cuidado de esos circuitos de distribución concretos”, asegura Gasco.
Gasco es “papeldependiente” frente a las nuevas tecnologías. “El cómic digital va a traer una revolución de grandes dimensiones, pero rompe la magia del papel. Necesito el contacto con el papel, el olor de los libros, el marcador de páginas, volver las páginas”. No hay duda de que el valor iconográfico del cómic hace que el libro como objeto cotice al alza. Quizá el cómic se convierta en un futuro en un reducto de resistencia del papel, junto a bibliómanos empedernidos.
Una última pregunta lanzada sin mucha esperanza de pregunta concreta. ¿Su autor favorito? No lo duda. "Will Eisner".

martes, 4 de diciembre de 2012

Vogayer I. El viaje más largo acaba de empezar


Me desayuno con la noticia de que la sonda Voyager I rebasa los límites del sistema solar para adentrarse en el inmenso mar cósmico. Para recordar el lanzamiento de la sonda Voyager I casi hay que peinar canas. La memoria es caprichosa y, según para qué, un 5 de setiembre de 1977 puede parecer casi una eternidad o puede parecer que fue ayer. Mis recuerdos han de remontarse a una infancia que era terreno abonado para que el germen de la curiosidad floreciera con fuerza. En temas astronómicos, uno de mis recuerdos más impactantes fue el de la llegada de la Viking a Marte el 20 de julio de 1976. Pleno verano cuando, entre juegos y callejeo, la televisión y la radio se hicieron eco de la gran noticia. Por supuesto, no llegaba a evaluar el alcance del logro, aunque el acontecimiento despertó mi interés por mundos lejanos y desconocidos, pero reales. Era la maravilla de descubrir un hogar con la puerta abierta al exterior. Entonces no lo comprendía, pero tenía el privilegio de pertenecer a la primera generación infantil que veía cómo el hombre había iniciado la exploración de otros mundos.
Hoy conservo mis vivencias de aquellos años como escenas inalcanzables y sólo aprehensibles por una memoria que moldea la realidad y la envuelve en un fluido del que sobresalen algunas imágenes intactas como náufragos aferrados a la vida. Uno de los recuerdos indelebles es la fascinación de saber que la Voyager I era lanzada para vagar por el espacio. Ello suponía una cantidad ingente de madera para alimentar los motores de la imaginación. No era la primera sonda destinada a este fin, pero sí es la que más lejos ha llegado, la primera en posicionarse en la carrera hacia el infinito.
En el inconmesurable espacio, lejos de las fronteras de nuestro planeta, el tiempo cobra también una dimensión inconmensurable. En el cosmos, la medición en horas, días, años o milenios es insuficiente, signo de que nuestra vida es efímera. Voyager I ha viajado más rápido que cualquier otro artefacto fabricado por el hombre, casi más veloz de lo que nuestra propia imaginación pueda concebir. Su cuentakilómetros registra una velocidad de 60.000 kilómetros por hora, suficiente para dar una vuelta y media al mundo atravesando todo el ecuador y algo más en un hora o para llegar a la Luna en un viaje de cinco horas. Han sido necesarios 35 años para situarse en los límites del sistema solar pero, después de 35 años, sólo se encuentra 18.500 millones de kilómetros del sol, es decir, la distancia que recorre la luz en 15 horas (15 horas-luz). Y si la sonda a duras penas avanza media hora-luz cada año todavía sufrirá un tedioso recorrido a través del frío y solitario espacio hasta divisar la estrella más cercana, Alfa Centauri, a 4 años-luz, objeto que alcanzará dentro de 70.000 años. En un supuesto viaje por el universo conocido es como salir de nuestra casa para tocar la puerta de la del vecino. La anchura de la Vía Láctea, nuestro siguiente hogar más próximo en las infinitas capas de la cebolla cosmológica, tiene una anchura de 10.000 años luz. La vecina galaxia de Andrómeda, visible casi a simple vista en noches claras, se divisa a 2 millones de años-luz. Seguimos añadiendo ceros hasta llegar a la recientemente descubierta galaxia más lejana a 13.500 millones de años-luz. El viaje más largo de 13.500 millones de años-luz acaba de empezar hace 17 horas-luz.


Voyager I. La huella más alejada del hombre abandona el sistema solar.
¿Será algún día rescatado por otra forma de vida?